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El hombre ha nacido libre y por doquiera se encuentra sujeto con cadenas. (J. J. Rosseau)

 
Acabemos con los malos de este mundo, empezando por Gaddafi Imprimir E-Mail
escrito por José Javier Torija Rodríguez   
Todos están de acuerdo: Hay que expulsar a Gaddafi y proteger a su propia población de él. Tiene que ser un caso clínico: su excentricidad y megalomanía no puede ser sana, y mucho menos para el pueblo libio. Es hora de ir acabando con todos los malvados de esta Tierra. Vamos a ir uno por uno, cuando sean las condiciones favorables para instaurar el reino de la justicia, de la paz, y del bien.


Gaddafi es tan malo como Saddam atacando militarmente a su propio pueblo, éste último masacraba a las poblaciones kurdas y el primero lo hace ahora a los disidentes rebeldes. Bien, ahora que caminamos hacia una “aldea global” no pueden coexistir, bajo el mismo cielo, la democracia y la tiranía. Entre demócratas y totalitarios la lucha es inevitable, la contradicción es estructural. Los Estados Unidos con su presidente negro a la cabeza debe liderar ética y militarmente este movimiento, pero a condición de que esté integrado en la Comunidad de Naciones Unidas. Vamos de la «pax americana» a la «pax humana». Pero esto no es nuevo ¿o sí?

 

Los romanos asimilaban la romanitas a la humanitas, allá donde encontraras un homo romanus podrías hallar hospitalidad, educación, humanidad y civilización. En cambio las costumbres bárbaras traen consigo la violencia y la inseguridad. El bárbaro no es que no fuera un hombre; lo era, pero no había desarrollado plenamente su humanidad. Claro, todo esto no era sino la coherencia de una visión del mundo, heredada de Grecia, donde el hombre es un animal político (que desarrolla su pleno ser como ciudadano). Los romanos se dispusieron a romanizar (=civilizar) a esos bárbaros, imponiéndoles el isomorfismo cultural, la ciudadanía romana y la pax romana. El llamado Humanismo en el Renacimiento recuperó lo grecoromano y también identificó los valores clásicos de Roma y Grecia con los valores propiamente humanos, frente a lo bárbaro, frente a lo gótico, que debían superarse.

 

La Revolución Americana y la Revolución Francesa habían traído un nuevo régimen, que rememora la república romana y la democracia griega, y que, tras pasos delante de imposición revolucionaria y pasos atrás de restauraciones, las distintas naciones occidentales terminan adoptando las nuevas formas políticas de democracia representativa. Se pronuncian los Derechos del Hombre, el Sufragio Universal y la Soberanía Popular: el gran relato de la Ilustración. La revolución política y la explosión económica del capitalismo tras la Revolución Industrial serían dos aspectos complementarios fundamentales de las nuevas sociedades que habían dejado atrás las etapas de la Edad Moderna. 

 

Sin embargo, la crisis en los años 30 (en la primera mitad del siglo XX) de los regímenes de democracia representativa favoreció el ascenso de dos modelos que aspiraban a la transformación social: los fascismos y los socialismos. La derrota terrestre alemana por la Unión Soviética y la derrota marítima japonesa por los Estados Unidos supuso la caída del modelo fascista como aspirante en la hegemonía mundial. Pero las naciones aliadas contra el fascismo no eran verdaderamente naciones aliadas, puesto que, al final de la II Guerra Mundial se habían formados dos bloques militares y políticos antagónicos que aspiraban a la supremacía mundial. Es en 1943 en la conferencia de Moscú que se acuerda que al final de la II Guerra Mundial las naciones aliadas promuevan la disolución de la Sociedad de Naciones para crear la ONU.

 

El papel de la ONU está descrito en la Carta Fundacional de Naciones Unidas y  debe:

 

- “mantener la paz y seguridad internacional”,

- “desarrollar relaciones de amistad entre las naciones”,

- “alcanzar una cooperación internacional fundada sobre las relaciones de amistad entre las naciones”,

- “alcanzar una cooperación internacional en la solución de problemas económicos, sociales, culturales o humanitarios” y

- “fomentar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

 

Se trata, entonces, de que sus miembros se comprometan a:

 

- cumplir las obligaciones asumidas,

- que resuelvan sus disputas internacionales a través de medios pacíficos,

- no utilizar la amenaza o el uso de la fuerza,

- participar en acciones organizadas en concordancia con la Carta,

- no ayudar a un país contra el que la ONU haya dirigido estas acciones, y

- actuar de acuerdo con los principios de la Carta.

 

Pero la falta de igualdad de las naciones dentro de la ONU es responsable de la mayoría de errores que, a mi juicio, han venido produciéndose de incapacidad en algunos casos[1] o por exceso en otros[2] ya desde la Guerra Fría.

 

Aunque el fascismo había sido vencido a finales de la primera mitad del siglo XX, durante toda la Guerra Fría los Estados Unidos, adalides de la democracia, apoyaron e instauraron régimenes fascistas, por todo el mundo (sobre todo en Latinoamérica) para contener el avance del comunismo. Algo que hay que tener en cuenta cuando los Estados Unidos dicen, de forma interesada, que los fines no justifican los medios y que hay que abogar por el diálogo político.

 

El desmoronamiento del bloque socialista vino a finales de los años 80, y supuso la caída del modelo socialista-soviético. Quedaba un mundo unipolar, y como revancha histórica se pronuncia el final de la historia, con una cierta ironía en contra de las palabras de Marx, el final de la historia no vendría con el comunismo sino con el capitalismo. Los neo-con han estado, desde entonces, eufóricos tras la caída del bloque del Este. Milton Friedman, discípulo de Hayek, con su escuela de Chicago había ensayado con éxito el experimento piloto en el Chile de Pinochet tras el derrocamiento en 1973 del orden democrático chileno, para que luego digan que el mercado capitalista funciona mejor con la democracia que con otro régimen político. El keynesianismo se vio desplazado en los años 80 por esta nueva sagrada doctrina económica en el Reino Unido de Tatcher y en los Estados Unidos de Reagan, y en los años 90 en Europa y en el resto del Mundo con la supresión de aranceles en las fronteras y los acuerdos de comercio internacionales, para lograr aquello de la globalización, que es un paso adelante en el perfeccionamiento del modelo capitalista porque los capitales y las mercancías pueden fluír sin los viejos tapujos de las fronteras nacionales.

 

La ONU, ahora en el mundo globalizado, tiene un sesgo más pronunciado todavía mayor que en la Guerra Fría. Porque si bien hoy todavía existe Consejo de Seguridad[3] y diferencias de modelos políticos entre los estados que integran el Consejo Permanente de Seguridad[4], sin embargo, ninguno de estos estados cuestionan el modelo económico. De tal modo, que la ONU está dominada plenamente por estados capitalistas, ya que Rusia y China han cambiado su antiguo modelo socialista por el capitalismo.

 

Y nos encontramos ahí, en un mundo unipolar en el que estamos disolviendo las estructuras de estado-nación, aquellas que comenzaron al inicio de la Edad Moderna, para integrarlas en estructuras más globales de nueva creación. Las libertades y el dinero, mano a mano, y si hay que prescindir de algo, que sea de las libertades; los negocios también funcionan en las tiranías. Por eso, el mundo unipolar dista mucho de ser el pretendido, donde sólo impera la democracia representativa y el capitalismo. Ya lo decía la pastorcilla Bernadette que la Virgen de Lourdes le había dicho que Rusia sería otra vez católica[5], al menos es verdad que Rusia, la patria de la revolución bolchevique, se ha vuelto capitalista aunque no haya libertades ni respeto a los Derechos Humanos.

 

Pero el caso es que la historia no se detiene, aunque lo haya dicho Marx, aunque lo dijera Fukuyama, o “aunque lo diga el lucero del alba”. La caída de las torres gemelas de Manhattan sonaron como un despertador el 11 de Septiembre de 2001, pues la historia se había vuelto a reanudar. El 11 de Septiembre se pusieron muchas cosas “patas arriba”, Bin Laden había atentado en suelo de Estados Unidos. Más aún, en el corazón financiero de los Estados Unidos. World Trade Center, todo un símbolo, el ataque terrorista no pudo ser más certero. ¿Es posible que fallaran todos los sistemas de seguridad de la nación más poderosa y avanzada del mundo? ¿No hubo alguien de dentro, de los que supuestamente se hallan en el otro lado, que lo instigara, lo provocara, o al menos lo supiera? Lo cierto es que tras el 11 de Septiembre hay un nuevo orden internacional. 11 de Septiembre también es el nombre de la obra de Chomsky que demuestra cómo los Estados Unidos es el líder del terrorismo internacional, y cómo ha tratado de lograr un nuevo orden mundial controlado por ellos.

 

Tras esos episodios de Septiembre de 2001, ya no hay nada tan malo como lo musulmán y como lo árabe. Se ha convertido a cualquiera que lleve un velo o tenga aspecto musulmán en un sospechoso, enemigo de nuestras creencias, de nuestras libertades, de nuestras vidas. ¡Qué provechoso sería ahora la reposición de aquellos capítulos de MacGyver en los principios de los años 80, cuando MacGyver ayudaba en Afghanistán a los pobrecitos talibanes en su lucha por la libertad contra los matones y malvados comunistas soviéticos, enemigos de la paz y de la democracia! Por supuesto que antes, en su momento, esos capítulos eran pura bazofia, pero ahora cobrarían una fuerza explicativa que jamás pudo soñar su guionista, la de probar cómo funciona la transmisión ideológica a través del inocente arte de la pantalla. Ahora resulta que no, que los talibanes son los malos, pero malos de verdad, más malos que los comunistas que no obligaban a llevar el burka a las mujeres y podían incluso llegar a ser directoras de empresa. Se ha demonizado lo musulmán, y no en vano hay varios países musulmanes que Estados Unidos coloca en “el eje del mal”, aunque también están los comunistas trasnochados de Corea del Norte y Cuba[6] que no quieren darse cuenta de que la Unión Soviética está disuelta y Rusia poco a poco se está “poniendo de rodillas”, una vez que convertida al credo capitalista. Bueno, pues así estamos, poco a poco iremos acabando uno por uno con todos los malos de este mundo.

 

Ahora la coalición de un grupo de países están interveniendo en Libia bajo amparo de una resolución de la ONU. Se trata de una coalición que coincide con los países aliados occidentales vencedores de la II Guerra Mundial, con la abstención de Rusia y China. ¿No se actúa primero con amenazas y después con bombas? Pero eso sí, está legitimado por Naciones Unidas.

 

Se trata de justificar la guerra, pero como la guerra es difícil de justificar, entonces no se la llama “guerra”. El lenguaje aquí es todo menos neutral, y debe servir para la justificación. La ética se ve reemplazada por la razón instrumental. Se trata de proteger a la población civil y también de impedir que Gaddafi siga en el poder, y a lo mejor incluso hasta de quitarle de en medio, del mismo modo que a Saddam. Con lo que la guerra ya no es mala, es una “causa justa”, es un medio, se trata de conseguir la democracia libia, ni más ni menos. Y detrás de ella la paz restablecida, la armonía con la Comunidad Internacional, los libios se lo merecen. Gaddafi es un personaje siempre sospechoso y molesto, enemigo de los franceses en el África subsahariano, principalmente en el Tchad, enemigo también de los británicos porque Libia está acusada de estar detrás de los atentados a dos aviones comerciales, y enemigo de los norteamericanos quienes lograron, en Abril de 1986, que los libios les provocasen[7] e iniciaran una agresión muy violenta donde cayeron centenares de civiles, entre ellos un hijo de Gaddafi.

 

Ahora es el momento de “ajustar las cuentas con Gaddafi”, a la segunda puede “que vaya la vencida”, como con Saddam. Túnez y Egipto han sido desde hace tiempo estados domésticos de Occidente[8], servían a sus intereses dentro del mundo árabe, sus revoluciones no han sido queridas, seguramente, por los gobiernos de los estados occidentales. Tratarán de manejar el movimiento rebelde de estos países logrando poner un gobierno tolerable. El caso de Libia es particular ya que procede de los países no-alineados durante la Guerra Fría, fuera del área de influencia de bloques, y ahora abandonado por China y Rusia a las garras occidentales, que se harán con su control económico (principalmente petrolífero), del mismo modo que ahora Irak está bajo el control económico occidental. Pero es caso diferente el de Siria y me parece impensable una salida como la libia, ya que Siria sigue siendo área de influencia rusa, y Rusia se negará con su poder de veto a cualquier solución como la Libia[9].

 

Libia no es Túnez ni Egipto, su peculiaridad ya no es sólo histórica y geopolítica sino que la composición étnico-tribal es el factor que no puede expulsarse para comprender el movimiento rebelde libio. El estado libio está compuesto de grupos étnicos procedentes de tribus nómadas, que apenas se mezclan entre sí, Gaddafi pertenece a una de ellas. Al principio, todos los medios de comunicación de países involucrados en el conflicto parecían de acuerdo en no mostrar esta peculiaridad.

 

Por un lado, Gaddafi trataba de decir que el movimiento de los rebeldes tenía que ver con “jóvenes que toman droga”, y un poco más adelante, apelando alguna remota posibilidad de división en las filas occidentales, que detrás de ellos estaba Al-Qaeda, en cualquier caso ninguna identificación de la división étnica con la división bélica, para el coronel no hay división del “pueblo libio”.

 

Y, por otro lado, los medios occidentales decían que se trataba de unos movimientos de la población civil en demanda de la democracia política. Ambas visiones me parecen totalmente deformadas. Los medios occidentales manipulan la información cuando presentan a los rebeldes libios como una especie de milicianos o “ejército de Pancho Villa”, sin orden ni concierto, que heroicamente como David ante Goliat resiste al ejército de Gaddafi. ¿Quién no ha sentido una mínima simpatía por ellos? ¡Pobrecillos!, ¿no? Si alguien en este despliegue visual no siente que el mundo debe hacer algo contra el tirano es que tiene atrociada la empatía. También al principio mostraban imágenes de cómo “el pueblo libio” no quería al dictador y éste sólo se mantenía en pié por un ejército mercenario, pagado. Repugnante, sin duda.

 

Pero, “como el sol no podía taparse con un dedo”, terminan saliendo por los medios occidentales las manifestaciones de Trípoli a favor a Gaddafi, (que, dicho sea de paso, le place sin límites en su excentricidad la demostración de fidelidad de los suyos) pero de alguna forma pone de relieve la división étnico-territorial de Libia, que ya anotábamos unas líneas más arriba.

 

Por otro lado, ¿quién en su sano juicio puede creerse que una “panda” de milicianos con armas viejas y sin disciplina podría resistir tanto tiempo al ejército de Gaddafi? Si hubiesen sido civiles sin más, como en Túnez o Egipto, no habrían durado apenas el primer asalto de un ejército profesional. Con lo que, creo, que se pone en evidencia la manipulación informativa occidental sobre Libia.

 

Desde mi punto de vista, las manifestaciones civiles rebeldes calan en el Este de Libia, y son respaldadas por el ejército zonal cuyas facciones étnicas son de otra composición que la de Trípoli y el Oeste de Libia. Pero este ejército rebelde no ha salido en los medios más que representado como una pésima organización espontánea.

 

También creo que nos han querido convencer de que la Comunidad Internacional no llegaba a un acuerdo para intervenir en Libia, en las primeras fases de la guerra, dejando desamparado al “pueblo libio”. No me lo creo, lo que creo que ocurría era que los estados occidentales querían que se autodestruyese todo el material bélico en la guerra civil Libia. Sólo cuando la dirección de los acontecimientos pone a Gaddafi en las puertas de la victoria, es que la Coalición Internacional urge en la intervención e interviene, con los grandes enemigos de Gaddafi en cabeza; Francia y Reino Unido. La Comunidad Internacional no se fía del partido rebelde, razón por la cual se explica que el embargo de armas se aplica a toda Libia, incluido a los rebeldes, a los que supuestamente esa Comunidad Internacional apoya. Ahora los rebeldes han recuperado parte del terreno perdido, la victoria de los rebeldes depende en exclusiva de las potencias occidentales. Cuando haya un nuevo gobierno en el estado libio, éste estará en manos de las potencias.

 

Los estados occidentales demostraron ser embusteros cuando justificaban la Guerra del golfo con su pretendida existencia de armas biológicas y que a la postre se vio que no era así, que Saddam era muy malo, muy malo, pero no tenía armas biológicas. En su línea de cinismo dijeron que, a pesar de todo, es mejor un mundo sin Saddam. “¡Vaya usted a saber qué dirán después de lo de Libia!” Cualquier justificación de ello es, al fin y al cabo, amontonar con palabras para cubrir lo vergonzoso de sus actos.

 

Que Saddam era un tirano, parece que a nadie le quedan dudas, pero que Irak no era el único país donde había violación de los Derechos Humanos tampoco nadie duda. Que la guerra es oportuna, porque es buscada en su oportunidad, creo que sí. Así la primera guerra contra Saddam se inició tras la invasión de Kutwait (un país donde no se respeta los Derechos Humanos) y que, la invasión a su vez, fue sugerida –al parecer- por los propios Estados Unidos “dando luz verde”. Que es el momento oportuno para Gaddafi, también parece claro. Pero quedan muchos malos por eliminar: Irán, Corea del Norte, Siria, Sudán, Cuba y Venezuela. Los Estados Unidos y las potencias occidentales están esperando que surja la oportunidad para cambiar el gobierno a uno afín del modo que fuere conveniente, ya sea de forma pacífica o violentamente. De ellos Corea del Norte e Irán están los primeros de la lista porque parece que tienen capacidad nuclear[10].

 

Siguiendo con las contradicciones, los Estados Unidos que, durante la Guerra Fría habían apadrinado tiranías de corte fascista, no ha purgado aún este vicio, pues apoya a países totalitarios cuya máxima expresión es Arabia Saudí donde no hay derechos civiles y se juzga con el libro sagrado, donde, por ejemplo, es cortada la mano derecha del ladrón. Israel es otro país protegido de Estados Unidos, que, si bien no tiene un sistema político que podría calificarse de tiránico, sin embargo constantemente vulnera los Derechos Humanos en sus acciones contra población civil palestina o libanesa. ¿Debería haber también una resolución de Naciones Unidas contra estas barbaries y que, al igual que la Coalición Internacional bombardea Tripoli, también lo haga con Tel Aviv o Riad?

 

En los años 80 en España eran multitudinarias las marchas a Torrejón pidiendo la expulsión de los militares norteamericanos. Era como los antiguos protectorados, donde había fuerzas de las potencias en tiempos de paz fuera de su territorio. Eran personas que estaban en contra de la ingerencia norteamericana en el mundo, las mismas que se opusieron, años más tarde, a la intervención en la Guerra del Golfo. Hoy el mundo ha cambiado, ahora nuestro país pone recursos militares para intervenir en otros países. Y poco cambia que sean del PP o del PSOE quienes manden, estamos llevando la guerra para proteger la paz.    

 

¡No a la guerra!


[1] Israel no ha sido condenada en la ONU, porque en la mayoría de las ocasiones en que la condena era apoyada por la casi unanimidad de la Asamblea de Naciones Unidas, la existencia de poder de veto norteamericano –casi en soledad- ha bastado para hacer zozobrar cualquier posible condena de los abusos en materia de Derechos Humanos y en contra del espíritu de la Carta Fundacional.

 

[2] Por ejemplo, el caso de la Guerra de Corea, en la que los Estados Unidos aprovecha una situación anómala en la Asamblea de Naciones Unidas y logra liderar una coalición internacional para intervenir. La situación anómala es que la Unión Soviética estaba ausente del Consejo de Seguridad en protesta porque el representante de China en la ONU seguía siendo un chino nacionalista. Oportunidad que no desaprovecha los Estados Unidos, que no tiene problemas de justificar éticamente la oportunidad. La intervención de la ONU en favor de uno de los bandos beligerantes en la Guerra de Corea nunca hubiese ocurrido sin esta situación anómala. 

 

[3] Que haya estados dentro de un Consejo de Seguridad significa que no hay igualdad entre los distintos estados que integran las Naciones Unidas.

 

[4] China, por ejemplo, tiene un modelo político muy distinto que los Estados Unidos.

 

[5] Aunque Rusia nunca fue católica sino ortodoxa, pero no podemos exigir más de una pastorcilla que nos habla por boca de seres celestiales.

 

[6] Una de las cosas más graciosas que he escuchado de Cuba es aquello de: “¿No es ese país donde hay uno con barba que no deja a los demás que la lleve?”.

 

[7] Los libios declararon que mientras existieran países como Reino Unido que se le reconocía 200 millas marinas, los libios declaraban también para sí, como territorio libio, las 200 millas marinas. Como internacionalmente a Libia se le reconoce las 50 millas, los norteamericanos se dispusieron a hacer maniobras navales a una distancia de 51 millas. Dos aviones libios, según los medios de comunicación occidentales, con actitud hostil fueron derribados y los Estados Unidos desataron un ataque muy cruel. En todas las ciudades europeas hubo manifestaciones en contra de la intervención de la VI flota norteamericana en Libia. En España, recién creada Izquierda Unida, sin apenas dar tiempo para legalizar una manifestación, asistí a aquella manifestación ilegal, pero pacífica, contra aquella intervención.

 

[8] El caso de Egipto es, además, muy particular, Egipto es el primer país árabe que ha conciliado una paz a la medida de Israel, con los acuerdos de Camp David (Maryland) y que costó la vida a Sadat, a manos de una facción integrista islámica del ejército. Mubarat, sucesor de Sadat, ha sido el gran valedor de Estados Unidos en el mundo árabe. Su cesión ahora no habrá sido del gusto occidental, pero ya no se puede hacer nada por él, es sacrificable, en cambio, los occidentales seguramente tratarán de controlar al nuevo gobierno egípcio.

 

[9] Fue en la guerra de Yom Kipur que la Unión Soviética mostró al mundo la fortaleza de sus lazos con Siria.

 

[10] Sin embargo, los poseedores de armas nucleares postulan que tienen derecho a poseerlas. Todos sabemos para qué sirve un arma nuclear, para arrojarla sobre algún país vecino y sembrarlo de muertes innecesarias. Y son precisamente los Estados Unidos los poseedores del mayor arsenal atómico, mayor incluso que el que poseen todo el resto de países juntos. Pero no sólo están las armas nucleares, los Estados Unidos son los mayores poseedores del mundo de las armas biológicas y las armas químicas. Lo mismo puede decirse de las minas anti-personas, de las bombas racimo y en general de todos los ingenios humanos más retorcidos para generar una descomunal violencia destinados casi en exclusiva para diezmar a la población civil. Pero, para colmo, estos arsenales no son sólo para defenderse por medio de la impresionante fuerza bélica sino que los Estados Unidos es el mayor fabricante y comerciante de armas mundial. Es, por tanto, interesado en promover conflictos para el consumo de su potente mercado de armas. Mao Tsé-Tun decía que el poder emana de la fuerza de los cañones y son precisamente los Estados Unidos quienes mejor han adoptado esta tesis ya que son hegemónicos en el mundo por su agresión militar, allí donde cree conveniente su presencia allí te montan una guerrita. Así pues tenemos una contradicción, por un lado está su apelación a la democracia (representativa) y a los Derechos Fundamentales del Hombre y, por otro lado, ser el mayor agresor. Acabada la II Guerra Mundial, ¿cuántas veces ha intervenido militarmente Estados Unidos en el mundo y cuántas el segundo país que le siga?

 

 
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