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Cuando alimento a los pobres me llaman santo. Cuando pregunto por qué los pobres no tienen alimento, me llaman comunista. (monseñor Hélder Cámara, obispo de Olinda y Recife)
 
Jacques Ellul: La edad de la técnica (1954) Imprimir E-Mail
escrito por José Javier Torija Rodríguez   

Es un error identificar la técnica con la máquina, la historia de la técnica no puede ser la historia de la máquina, porque la técnica no puede reducirse a la máquina. Y sin embargo, es usual entender por técnica aquello relacionado con la máquina. Es la primera aclaración que hace Ellul en La edad de la técnica.

 

Admitiendo que la técnica tiene su principio en la máquina, que a partir de la mecánica se ha desarrollado todo lo que hoy es la técnica, esto no significa que la técnica no haya podido emanciparse casi de una manera completa de la máquina. E incluso hasta el punto de poder decir que hay una inversión de los papeles, es la máquina la que depende absolutamente de la técnica. Lo que más llama la atención, y quizás por ello sea posible la extensión de la confusión entre técnica y máquina es que la máquina es técnica en estado puro en el que apenas puede distinguirse otro factor que el de la técnica.

 

Ante la opinión generalizada de que lo malo es el uso de la técnica pero no la técnica misma, Ellul afirma que esto rigurosamente no dice nada porque pueden hacerse distintos usos de la máquina pero sólo uno es el uso técnico, de tal modo que la máquina no es la técnica sino el modo mejor de hacer una cosa. La técnica es un medio, con unas reglas de juego, con una manera de servirse de ella, manera única, que no depende de nuestra elección porque no nos serviría de nada la máquina o la organización si no la utilizáramos como es debido (ELLUL 2003:103).

 

Establece que la proliferación sin precedentes en el siglo XIX de la máquina terminó creando ‘un medio inhumano’ –según palabras de Ellul- por medio de la construcción de un mundo nuevo, siendo un hecho para el cual los ámbitos político, institucional y sociológico no estaban preparados para ello, y que simplemente se han acomodado a ello como han podido.

 

La técnica integra a la máquina en la sociedad, la vuelve social y sociable. Le construye asimismo el mundo que le era necesario y pone orden allí donde el choque incoherente de las bielas había acumulado ruinas. Clarifica, ordena, racionaliza; hace en el campo abstracto lo que la máquina en el campo del trabajo. Es eficaz y lleva  a todas partes la ley de la eficacia. La autonomía es el carácter intrínseco de la técnica, porque la técnica debe ser eficaz y se mueve por las reglas de la eficacia, y por la eficacia la técnica debe ser independiente.

 

Ciencia y Técnica

 

También critica la relación entre Ciencia y Técnica. Se niega a considerar a la Técnica y la Ciencia como una unidad en la que la Ciencia sería el aspecto teórico y especulativo y la Técnica sería el aspecto práctico y de conexión con la realidad material. Como mucho, acepta que esto podría ser así para el siglo XIX y las ciencias físicas. La argumentación es la siguiente: Si Ciencia y Técnica formaran una unidad de dos dimensiones una teórica y otra práctica, la dimensión teórica precedería a la segunda, siendo la segunda su consecuencia práctica. Pero esto es generalmente falso porque las técnicas preceden a las ciencias, así la civilización griega recibió técnicas orientales, no derivadas de la propia ciencia griega. Pone diversos ejemplos donde el perfeccionamiento técnico por tanteo precede a la explicación científica que termina por explicar después de la aparición de los inventos técnicos, con lo que pide la inversión de la relación entre Ciencia y Técnica. Amén de que la labor del técnico y la labor del científico en cuanto a sus fronteras no está siempre del todo clara. Yendo más allá, formula la pregunta: ¿Dónde empieza y dónde acaba la técnica en los saberes científicos y a qué puede llamarse técnica, ya que todo es técnica en su aplicación? (ELLUL 2003:13) Para fortalecer su argumentación recurre al diálogo con una cohorte de pensadores y sociólogos como Gille, Jungk, Wiener, Fourastié o Mauss.

 

Evolución de la Técnica y su Universalidad

 

En el mundo moderno la técnica ya no se apoya en lo tradicional, es decir en la transmisión de procesos heredados y lentamente modificados, puesto que la técnica se ha hecho autónoma, obedece a sus nuevas y propias leyes renegando de cualquier tradición. Ahora se trata de combinación de procedimientos técnicos anteriores, pero la rápida evolución de éstos impide que la técnica se base en la tradición. El hombre no tiene ya la necesidad de conocer la civilización para utilizar los instrumentos técnicos. Y ningún técnico domina ya el conjunto. Lo que constituye el vínculo entre las acciones fragmentarias de los hombres o entre sus incoherencias, lo que coordina y racionaliza, no es ya el hombre, sino las leyes internas de la técnica: no es ya la mano la que abarca el haz de los medios, ni el cerebro quien sintetiza las causas: sólo la unidad intrínseca de la técnica asegura la cohesión entre los medios y las acciones de los hombres. (ELLUL 2003:99)

 

El caso es que la técnica ha penetrado ya profundamente en el hombre. Por eso también es posible hablar del universalismo técnico, por el cual la técnica se ha expandido por todos los continentes y todas las culturas, porque el campo de acción de la técnica se identifica con el mundo. Cualquiera que sea el país y su grado de “civilización”, incluyendo hombres que no estén asimilados ya pueden operar con instrumentos que la técnica le ofrece porque ya no es necesario un hombre civilizado. Las distintas sociedades se resisten a adquirir la cultura de la sociedad dominante, la occidental, sin embargo, en todos los continentes nadie critica ni pone en cuestión la importación de la técnica. Es curioso observar cómo en la Historia la técnica ha pertenecido a una civilización, cuando hoy la técnica ha englobado a la civilización entera (ELLUL 2003:133).  

 

Técnica y Economía

 

Fourastié entiende el progreso técnico como aquel que puede producir aumento del rendimiento, ya sea rendimiento en especie economizando las materias primas, sea rendimiento financiero aumentando la producción mediante el aumento de las inversiones, o sea rendimiento del trabajo humano. Ellul le critica, primero por su visión economicista que reduce el problema a la arbitrariedad de la perspectiva económica, y en segundo lugar porque pone en cuestión que la productividad sea entendida solamente mediante la técnica, oponiéndose a este carácter de exclusividad respecto de la noción de productividad. Si la cirugía y la psicosociología, por citar algunos ejemplos de mayores progresos recientes, no tienen que ver con la productividad, y ni mucho menos las técnicas de destrucción como los cohetes volantes V1 y V2, la bomba atómica o la bomba H como ejemplos de algunas de las poderosas creaciones técnicas del hombres, entonces ¿cómo puede hablarse estrictamente de productividad y rendimiento?. Y tras ello lo formula bajo un cuestionamiento moral ¿dónde está el rendimiento cuando nada iguala en perfección técnica a la máquina de guerra? Si el avión y el barco militar son infinitamente más perfectos que sus parientes civiles, ¿cómo puede hablarse de rendimiento? ‘Vergonzoso’, ¿y de productividad? ‘Negativa’.

 

Uno de los anticipos que supone La edad de la técnica es el de predecir la técnica económica. En el momento en que se escribe el texto, no es lo mismo la credibilidad del físico que del economista. El político no podía sino seguir con reservas las predicciones económistas. Pero la necesidad de una técnica económica, que la haga eficaz ha transformado el concepto economista ya que hoy difícilmente se toma decisiones sin respaldo de la técnica económica, suprimiendo en parte la ideología política de los problemas técnicos.

 

Estado y Técnica

 

En cuanto al Estado, dice que la conjunción entre Estado y técnica no es un hecho neutro, suponiendo un aumento del poder del Estado. Al fin y al cabo, el Estado busca la eficacia en sus funciones, y la técnica se conjuga con éste. Pero la introducción de legiones de técnicos en las estructuras de los Estados es traumática y sólo puede terminar produciendo la dependencia del Estado de la Técnica. Primero sustituyendo los administradores por técnicos, la incorporación de técnicos en las administraciones es claramente el mayor de los cambios producidos en el Estado burócrata. Y segundo, algo que todavía está por producirse, la sustitución de los políticos por técnicos. Sabido es, hoy en día, que la opinión pública se decanta a favor de las decisiones técnicas frente a las decisiones políticas (que son menospreciadas por idealistas y partidarias). La corrupción del espacio político parece que hace urgente esta sustitución. Pero es precisamente la corrupción de los políticos que trasladada a los técnicos retrasa el Estado Técnico porque el mismo técnico llevado al juego de la corrupción desvía la orientación de la técnica falseando el juego técnico, pero Ellul propone que el tiempo hará inexorable la transformación del Estado en un gigantesco aparato técnico exclusivamente. El Estado ya no es la expresión de la voluntad del pueblo, ni una creación de Dios, ni la esencia de una humanidad; es una empresa con servicios que debe funcionar bien. (ELLUL 2003:267-268) Y en parte hemos podido ver cómo en los partidos mayoritarios españoles, la cartera de economía, de industria, de trabajo, etc… (por otro lado, las carteras más importantes de los gobiernos) están habitadas por técnicos. El caso de Berlusconi puede ser ejemplar por cuanto la caída de los partidos tradicionales de gobierno en Italia han sido barridos por una promesa de llevar al Estado como se lleva una empresa particular, quien ha triunfado en la empresa puede triunfar en el gobierno de un país, esta es la imagen que ha explotado Berlusconi.

 

Además, la técnica es un poderoso controlador social porque influye en las necesidades humanas y termina por comportar la socialización de las necesidades porque sólo tiene en cuenta la necesidad social. Esto habla de la sutileza y discrección de la técnica en el control humano, y en la medida en que la técnica se expande eficazmente (recordemos que técnica está relacionado con eficacia) sustituye las técnicas de la barbarie (medios policiales, por ejemplo) por otras más discretas. Pero Ellul afirma que no estamos hablando de técnicas que el Estado pueda emplear para garantizar el control (el orden) o las libertades y manejar el destino político de una determinada sociedad; no, esto no es así: la Técnica es la que manda sobre el Estado. En los gobiernos autoritarios (ya sea bajo el fascismo o bajo el comunismo, Ellul hace sus distinciones) el político se subordina a la técnica política, en las democracias representativas el político se subordina a la técnica electoral, en ambos casos la subordinación. Pero no se trata simplemente de la subordinación del político a la Técnica sino más bien el amasamiento de los hombres de la sociedad, se hacen progresivamente idénticos por la acción de la técnica (ya sea porque el 99% vote al dictador o porque el 99% vote a la democracia, sólo diferente en apariencia), porque una cosa es la opinión formal y otra muy distinta la capacidad de decisión personal.

 

Relaciones con el marxismo

 

He dejado este apartado para el final porque el marxismo tiene una serie de descripciones paralelas y divergentes respecto de los temas que Ellul va tocando. He tenido que entresacar de cada uno de esos temas la relación del pensamiento de Ellul respecto del marxismo. Desde luego que Ellul es disconformista respecto de la Técnica y, por tanto, del Capitalismo, pero también su postura es claramente distinta a la marxista. Examinemoslo. Critica a Marx, porque en definitiva, para él, el progreso técnico es función del dinero burgués. Que las afirmaciones marxistas de que la burguesía frena el progreso técnico o lo pone a servicio de la guerra están ancladas en el siglo XIX porque hoy en día no se sostiene y el mismo Marx hoy no hubiese aseverado esto. Además recalca las dos actitudes históricas de las reivindicaciones obreras respecto de la técnica, primero suprimiendo el maquinismo, luego con la rehabilitación de la técnica por parte de Marx proponiendo que la técnica jugaría un factor liberalizador. No es el obrero la víctima de la técnica sino de sus amos. El materialismo histórico, el socialismo científico, se difunde como un ideal de liberalización del hombre mediante el progreso técnico. El marxismo opera como un optimismo tecnológico que Ellul no está dispuesto a aceptar. Y sin embargo, uno de los nombres más influyentes en el pensamiento de Ellul, Mumford, parte de concepciones igualmente optimistas respecto de la técnica, por cuanto el problema técnico es que la técnica ha sido siempre empleada para construir sociedades de esclavos, pero alberga la esperanza del uso de técnicas que fomenten la libertad. En este sentido, no creo que Mumford esté muy lejos de Marx, y aún más por cuanto no son contemporáneos y el comienzo de la andadura de Mumford es muy posterior a la muerte de Marx.

 

La alienación del hombre la interpreta por la atmósfera inhumana en la que vive, haciendo responsable, no al Capitalismo, sino a la máquina. Y apoyándose en Mumford reclama el carácter antisocial de la máquina en la medida en que tiende en su progresión adquirir formas cada vez más aguda de explotación humana. Para Ellul el Capitalismo es un aspecto del desorden creado por esta proliferación de la máquina en el siglo XIX.

 

Ellul parece interesado en combatir la idea de que el Capitalismo es el que ha generado todos los males de la actualidad. Pone el caso del texto característico de J. Castro Geografía del hambre donde expone cómo en Brasil se han ido sustituyendo los alimentos locales por el monocultivo con fines de exportación. El mal lo produce el Capitalismo, pero dice que sólo es verdad en parte, que en la mayoría de los casos se han respetado los cultivos autóctonos y que se han puesto en explotación nuevas tierras (algo que dice simplemente), y que, en realidad, por último es menos un hecho capitalista que un hecho técnico. Que en definitiva no es que sea una mala aplicación de la técnica, ni de una técnica canalizada por intereses egoístas; que simplemente es la técnica.

 

La transformación del Estado hacia un organismo técnico, tal y como hablábamos antes, es un movimiento que Ellul voluntariamente llama antidialéctico, esto es, que sólo tiene un sentido. (ELLUL 2003:303). El destino de los hombres respecto de la Técnica es común y no sólo para el proletario (ELLUL 2003:323). Los males de la Técnica para Ellul son per se, y ha explicado en este sentido la autonomía de la Técnica respecto del hombre mismo, mientras que para el Mumford de Técnica y Civilización es la orientación que hemos dado a la Técnica lo que falla, corregible si somos capaces de buscar y emplear técnicas para la democracia y la liberalización, y en el caso de Marx es la toma de los medios (la Técnica es considerada como un medio) la que hace de la Técnica instrumento del hombre para transformación de la sociedad en una sociedad igualitaria y de hombres libres.

 

Sin embargo, puede haber conexiones entre el pensamiento de Ellul y el marxismo, desde luego que en algunos aspectos podrían conciliarse o al menos coincidir. Desde luego coinciden en la crítica de la sociedad democrática o burguesa. Y también admiten la hegemonía de una situación material en la sociedad occidental respecto de la espiritual, así si nuestra civilización es de ideología cristiana secularizada con todos sus valores, ésta se ve dominada por reglas distintas como la competencia económica, política y de clase. (ELLUL 2003:335).

 

Pero volvemos a distanciarnos cuando se observa si esa situación pudiera revertirse de alguna forma, en Marx es posible con la toma del control de la sociedad por la clase proletaria, en Ellul simplemente no es posible. Y no es que no haya intentos, pensemos en el intento por hacer primar el humanismo respecto de la Técnica, tratándose de moderar la Técnica, humanizar las técnicas. Agrupar las técnicas alrededor del hombre, para no aplastarlo y convertirse en su obstáculo. El intento de crear un humanismo técnico, abandonando el taylorismo y el fordismo donde lo que primaba era el máximo rendimiento, cuando lo que debemos tratar es de encontrar el rendimiento óptimo, claro está el óptimo se identifica con el máximo para una visión totalitaria (ELLUL 2003:352). Y lo mismo que se habla para el hombre se habla para la naturaleza, la técnica ha de respetar al hombre y a la naturaleza, e incluso ponerse a su servicio. Al menos sí podemos decir que es un intento que continúa en la actualidad, parece que se ha despertado un interés porque el hombre recupere el control, así se dice al menos. Ahora empieza a haber un interés por revertir la acción de la Técnica sobre el Mundo (las reservas naturales, la atmósfera, el clima,…) y también a haber un interés por el hombre que va a manejar la máquina y en el diseño de la máquina se manifiesta este interés (pensemos en el siguiente ejemplo: Nuevos tractores donde los agricultores van en cómodos asientos en una cabina insonorizada, escuchando su música preferida en alta fidelidad mientras el tractor se encarga del trabajo automatizado), hay un interés por adaptar la máquina al hombre y no introducir al hombre en la máquina tal como ha ocurrido hasta ahora (La película Tiempos Modernos es un claro ejemplo de la forma en cómo se abordó la industrialización forzando al hombre a un entorno hostil).

 

Pero, entonces, ¿es posible revetir la situación? La edad de la Técnica parece contradecir esta posibilidad. Ellul deja muy poquito margen a la esperanza. La objección, en realidad, se basa en conferir un status de independencia a la Técnica demasiado absoluto, según mi parecer. Funciona como un organismo autónomo con capacidades de forzar al Hombre a una realidad cambiante al son de su propio desarrollo, y el desarrollo de la Técnica no parece subordinarse al hombre ni a sus instituciones. La anonimización de la Técnica no evita su automatización y su propio desarrollo, como un reloj que no se detiene porque se da cuerda a sí mismo, con su propia finalidad.

 

El tema es polémico, y es posible volver a considerar algunas afirmaciones que Ellul hace. Las técnicas también pueden ser un medio, si, por ejemplo (es un ejemplo de Ellul) la propaganda hace del judío el objeto de su ataque en un régimen como el nazi, o del burgués en un régimen como el soviético, es porque hay unos intereses de clase, de raza, de grupo, que dirige la propaganda, eso parece que es poco cuestionable. ¿Entonces, cómo Ellul puede disentir de ello? Porque en definitiva se trata de la uniformidad social, y poco importa, por tanto, si se utiliza en un sentido o en otro, porque está considerando la utilización de la propaganda en un orden superior.

 

Otro ejemplo es cuando cita las palabras del doctor Goebbels: “Podéis buscar vuestro camino de salvación, como queráis, a condición de que ello nada cambie del orden social”. En principio, un análisis marxista podría interpretar que el Capitalismo, aún en su cara fascista, podría permitir todo menos aquello que pueda modificar su orden de diferencias de clase. Para Ellul, el orden social es el mismo o varía superficialmente en las sociedades de régimen fascista, comunista o democrático, es decir usa el término orden social independiente de la forma que adquiere en cada caso, enfocándolo desde un orden superior. (ELLUL 2003:423)

 

Otro ejemplo, continuador del anterior, tiene que ver con la libertad de expresión (=libertad de crítica, pues en cualquier sistema es obvio que hay libertad de expresar la ideología dominante, libertad de expresarse es sinónimo de libertad de expresarse en contra, o de manera diferente). Hay que dejar a la crítica expresarse, porque reprimirla es mucho más catastrófico; pero se expresa a condición de que ello no origine ninguna consecuencia seria. Hasta se le permite expresarse para que no tenga ninguna consecuencia seria. Y esto lo asegura la técnica. (ELLUL 2003:427) El análisis marxista podría interpretar que el Capitalismo –que se vale de la Técnica- permite la libertad de crítica porque no afecta de forma real a su supervivencia, al revés, formaría parte de la estrategia de su supervivencia y su consolidación. Para Ellul es la Técnica la que hace que la libertad de crítica no afecte al sistema, sea el sistema que fuere, volvemos a entender que se trata de un orden superior.

 

Un ejemplo parecido es el que cita cuando se refiere al arte revolucionario: La técnica difunde la rebeldía de algunos y calma así la sed de millones. (ELLUL 2003:428) Sartre había rechazado el Premio Nóbel y la renuncia de ese galardón le reportó tanto o más dinero, tanta o más popularidad que si lo hubiese aceptado. Ellul pone de relieve cómo la Técnica incorpora o integra todo movimiento alternativo reutilizándolo como adormecedor o uniformador de la sociedad.

 

 

¿La Técnica es un medio o no lo es? Tal es la pregunta y Ellul lleva hasta el fin las consecuencias de su perspectiva.

 

Quiero acabar con una cita muy impactante del texto:

 

«El modelo de la tranquilidad burguesa parecía responder a las preocupaciones técnicas, y el confort parecía su última palabra. El tipo de tal sociedad era la Suiza capitalista o la Suecia socialista. ¡Qué brutal despertar cuando, las sociedades más técnicas se precipitaron en la guerra y en la destrucción! ¿Aberración? Se olvidaba que la técnica no es confort sino poderío» (ELLUL, 2003: 424).

 

FUENTE: 

ELLUL, JACQUES. La edad de la Técnica. Ediciones Octaedro. Barcelona 2003.

 
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