Índice de contenidos

Inicio
SiteMap
¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯
Actualidad
***Actualidad
Filosofía Política
***Luces de la Historia
***Debate Político
***Política viva
__________
las palabras y los días
artículos anteriores
__________
Envíanos un correo

Menú de Apoyo

Descargas
***Textos Clásicos
***Documentos raros
¯¯¯¯¯¯¯¯¯¯
Tablón y convocatorias
__________
Enlaces
Búsqueda

Destacamos

Porque esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar. (Ché Guevara. Naciones Unidas 11 de diciembre de 1964)

 
La trágala de Europa Imprimir E-Mail
escrito por Juan Carlos Puerta Alonso   

 

Casi de puntillas, y tras el NO de Francia y Holanda en el referéndum sobre la constitución europea, se firma en Lisboa un tratado en diciembre del pasado año que trata de superar el batacazo sufrido. Europa se construye para el pueblo pero sin el pueblo. Eso dicen.

 

 

Dicen que se acercó a la playa y vio al toro, acarició sus costados y viendo que era manso, terminó por subir a su lomo. El taimado Zeus secuestró a Europa y la hizo reina de Chipre. Antes se la benefició varias veces a la sombra de un plátano. Apuntan las fuentes que era de origen fenicio, cultura que creó y extendió el primer mercado común entorno a la costa Mediterránea. Desde Gadir (Cádiz) hasta el mar Negro los barcos fenicios cargados hasta los topes iban de colonia en colonia, de factoría en factoría. Una incipiente red de meridional de comercio. Europa era una chica fácil y confiada cuyos ancestros cortaban los cedros del Líbano para vender su madera en los confines de lo conocido o mercadeaban con las telas púrpuras de Tiro o el cobre del Cáucaso. También dejaron su cultura, su alfabeto, la voz dormida en bellos papiros. De casta le viene al galgo. Más tarde las cruzadas, esa gran oportunidad de negocio que supone la guerra en campo de sarracenos. Una vieja costumbre de occidente. En la destrucción está el lucro, la salida de la crisis, las Halliburton de aquellos tiempos. Entonces se decía de la liberación de los santos lugares cuando eran los intereses expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las monarquías. Ahora se dice armas de destrucción masiva donde se debiera hablar de petróleo, de rapiña. ¡Niños y niñas, estudiad historia! No la de los libros, sí la que se escarba bajo la tierra. Siglo XII, Europa vuelve a galopar a lomos del becerro. Dice Ovidio que con frecuencia la bella Europa se apaciguaba a sí misma tocando uno de los cuernos del toro. Serán de oro en la Hansa, aquella liga de grandes centros de incipiente actividad burguesa que iban desde Báltico hasta Flandes. Una asociación de mercaderes, septentrional y bien organizada. La burguesía se reconocía en sus intereses. Ya por entonces se firmaban tratados de adhesión y se declaraba la guerra invocando la libertad de mercado. Estamos en el XX. Europa es una vieja mancillada mil veces. Su piel arrugada está curtida por mil guerras y revoluciones de distinto signo. El motor de la historia a pleno rendimiento La segunda gran guerra es especialmente devastadora y deja ver a las claras dos cosas: el rol de gendarme internacional correría a cargo de los viejos europeos transplantados América del norte; las diferencias entre los intereses atávicos de enemigos reincidentes, especialmente franceses y alemanes se dirimiría poniendo en común los grandes negocios, por el momento, de las rentas que generaban el carbón y el acero, materias primas imprescindibles para fabricar ingenios de guerra. 1951, nace la CECA y se firma el tratado de Roma en 1957. La Europa librecambista del capital tomaba forma. Era más rentable un obrero vivo y activo que un soldado muerto por algo tan voluble y poco cotizable como el honor y la patria. Las disputas, patadas y codazos poscoloniales se darían bajo la mesa de las buenas maneras, lejos, en el tercer mundo. Las grandes familias monopolistas conservaban su patrimonio. El artífice de la idea: Robert Schuman, cuya breve semblanza nos descubre los galones de viejo oficial alemán en la 1ª guerra, partidario de los acuerdos de Münich, enemigo del frentepopulismo que tras la liberación de territorio francés se esconde por miedo a ser arrestado. Las nuevas autoridades lo tratan como a un ex-ministro y parlamentario del colaboracionista Petain que votó a favor de sus plenos poderes. Aunque es considerado entonces como indigno e ineligible, forma parte del comité departamental de liberación, donde trata de frenar la depuración. Schuman juega la baza Charles de Gaulle que termina eximiéndole para nombrarle ministro de la cuarta república, de finanzas primero y de asuntos exteriores después. ¡Qué género sarcástico-burlesco el de las biografías! Son años de guerra fría, amenaza roja y antídoto caqui: para la OTAN. Cuando la amenaza roja blanqueó a base del vodka de prohombres como Yeltsin, una OTAN ociosa y sin objeto, siguió machacando a los malos. 1999, por ejemplo: J. Solana antiguo ministro socialista (otra vez la biografía), da la orden de bombardear Belgrado. Miles de civiles mueren. Por cierto, ahora anda en labores de súper ministro de exteriores europeo. Volvemos a Europa, primeros pasos de su mercado. Años de la Europa rica del norte y la subdesarrollada del sur, con sol, playa y mano de obra excedente y que tiene que emigrar. Años de desconcierto y recelo. Un batíburrillo de atlantistas aquí, neutralistas allá, proteccionistas, fundadores o recién llegados y en medio los partidarios de una mera zona de libre cambio (EFTA) con Londres a la cabeza. En esto España fue admitida. Corría el año 1985 y el sur Mediterráneo de surco y arado (España, Portugal, Grecia, también Irlanda) firma su adhesión. Como requisito de esta ampliación se halla la disminución del peso agrícola, su reequilibrio respecto de la producción continental, especialmente la francesa. Eran años de inmensos excedentes pudriéndose en los silos europeos y había que mantener los precios. En España los paganos fueron los de siempre: en plena mal llamada reconversión industrial (se cerraban las viejas fábricas del desarrollismo franquista sin generar nuevas industrias) se tuvieron que arrancar millones de olivos y vides. Las vacas dejaron de dar leche. Es lo que tiene el libre mercado cuando no es tan libre y se regula. La vieja Europa fue engordando, recuperándose de su euroesclerosis. Su medicina: el fortalecimiento del mercado interior, la libre circulación de mercancías, servicios y capitales y más tarde de personas a cuenta del Acta Única. Todo se cocinaba en los despachos de los demiurgos políticos, en las élites del poder que administra sus ganancias, las multiplica gracias a una nueva burocracia bien pagada. Acuerdos como el de Schengen relajaban las fronteras interiores a cambio de levantar altos muros en su perímetro. En Ceuta y Melilla les ponen corriente. Ya se veía venir la fascinación que en los pobres produce la teletienda del primer mundo. Schengen también facilitaba el control, la cooperación y la persecución en caliente por parte de las distintas policías. Los malos eran aquellos que delinquen o disienten políticamente, que de todo hay. Luego vino Maastricht (1992), su propuesta de moneda única, Amsterdan (1999), Niza (2001) y un primer intento de proyecto constitucional. A dicho texto, como en la fábula infantil del lobo y los 7 cabritillos, se le veía bajo la harina, la pezuña lobuna y neoliberal. Plagada de sospechosas lagunas legislativas en lo tocante a lo social y laboral que permitían albergar leoninas letras pequeñas como la Directiva Bolkestein*. No coló, se trató de dar pátina democrática y se optó por preguntar a los interesados. Francia y Holanda dijeron NO en el 2005. En España acudió a las urnas un esmirriado 42% del censo electoral. Ganó el . Casi nadie conocía el texto constitucional (se distribuyó tras el referéndum). Hubiera dado igual, aquí se vota de oído, gracias a la simplificadora pedagogía de los media y sus voceros, amén de que el enunciado casi siempre lleva implícita la respuesta correcta (recuérdese referéndum OTAN). Mientras tanto el flamante Banco Europeo copado por burócratas tomadores de té, consigue mayor autonomía, apenas tiene que responder de sus decisiones. Un oráculo donde la asunción del euro hace la puñeta a los más pobres de los países pobres. Una especie FMI a la europea con recetas dogmáticas acerca de los límites del gasto y déficit público, inflación o precio el precio de las hipotecas en el ámbito de los 27 socios del club europeo. Siempre desde un venerable respeto al sacrosanto mercado. Con eso no se juega. Miel sobre hojuelas: las autoridades económicas nacionales se lavan las manos y de paso la imagen ante sus ciudadanos y la opinión pública (a veces coinciden). Las malas noticias vienen de algún lugar de Europa. Son los de fuera, los tecnócratas con apellidos difíciles de pronunciar los que nos aprietan el cinturón. Por nuestro bien, claro. Entretanto los dividendos de las grandes entidades bancarias monopolistas se disparan. Tampoco con esto se juega. 

 

A EUROPA POR LA PUERTA DE ATRÁS. EL TRATADO DE LISBOA

 

El traspié en el intento de ratificación plebiscitaria a consecuencia del NO francés y holandés no podía echar por tierra el propósito de conformar un bloque económico europeo capaz de competir eficazmente con la economía norteamericana o la emergente China. Los vientos imperantes de una política económica hegemonía y global, fuera del control de las políticas nacionales, así lo exigían. Y así había de ser. Entre los diversos valores que fundamentaban la Unión Europea y común a todos los estados miembros se encontraba el de la Democracia (títuloI, artículo 1-2. La amplitud de la voz democracia acota su campo semántico cuando es adjetivada: directa, indirecta, representativa, orgánica, popular, etc. Pero ¿qué ocurre cuando la praxis democrática entorpece un objetivo de clase?«Los diputados del pueblo no son ni deben ser representantes; no son más que comisarios, no pueden decidir nada. Toda ley que el pueblo en persona no ha ratificado es nula; no es una ley». Son palabras de Jean-Jacques Rousseau, en el Capítulo II de su Contrato social. Hora escuchemos a Eric Hobsbawm: Ustedes son el pueblo y su soberanía consiste en tener elecciones cada cuatro o seis años. Y eso significa que nosotros, el gobierno, somos legítimos aún para lo que no nos votaron. Hasta la próxima elección no es mucho lo que pueden hacer por sí mismos. Entretanto, nosotros os gobernamos porque representamos al pueblo y lo que hacemos es para bien de la nación... Rousseau enuncia un rasgo definitorio de la democracia como forma de gobierno por vía de la negación, esto es, nos dice lo que no es democrático. En cambio E. Hobsbawm se mueve en el ámbito de la pura descripción de la mecánica democrática de nuestros tiempos. Y a santo de qué este rodeo. Pues a santo del último de los hitos en la imparable construcción del bloque económico Europeo: el tratado de Lisboa firmado en diciembre del 2007.

Sin demasiadas alharacas, más bien anunciado con sordina, la prensa recogía el evento del siguiente modo:

LOS 27 DE LA UE SUPERAN LOS ‘ANNUS HORRIBILIS

Pesimismo generado por rechazo a tratados por parte de Francia y Holanda ha quedado atrás.

BRUSELAS, Bélgica./DPA

Los 27 líderes comunitarios lograron este año superar el clima de "europesimismo" provocado por el rechazo en sendos referendos, en 2005, por parte de Francia y Holanda de la fallida Constitución. Con la firma del Tratado de Lisboa, la UE enterró in extremis dos "años horribles" en los cuales la nave europeísta parecía hacer aguas por los cuatro costados. A pesar de los actos festivos y de la algarabía que pusieron punto final a la presidencia semestral portuguesa con la "guinda" de la firma del nuevo texto, destinado a hacer que la UE funcione de manera más eficaz con 27 o más socios, nadie quiere entre bastidores de Bruselas profundizar mucho en el hecho de que -en definitiva- se trata -con más o menos retoques- del mismo "producto" que fracasó en las urnas francesas y holandesas, pero con distinto envoltorio. Según los expertos en derecho comunitario, el texto del Tratado de Lisboa recoge cerca del 80% de la fenecida Constitución, aunque aporte novedades como la creación de un presidente permanente del Consejo (por dos años) o la figura de un "representante exterior" y -a la vez- vicepresidente de la Comisión Europea, además de un nuevo sistema de votación de "dobles mayorías" (estados y población). 

 

También se podía leer en el ABC (14-12-2007)Los propios negociadores de Lisboa no niegan que el nuevo texto contiene casi todas las novedades de la Constitución europea y que no tiene nada de reforma de mínimos. Tampoco pueden ocultar que la utilización de un lenguaje oscuro es una decisión deliberada para disimular sus contenidos y desincentivar debates públicos y referendos. Hace unas semanas, el Comité Europeo de la Cámara de los Comunes llegaba a esta conclusión: «El tratado es sustancialmente equivalente a la Constitución» y el presidente de la Convención Europea, Valery Giscard D´Estaing, hacía público su amargo y coincidente veredicto: «Sólo ha cambiado el formato para evitar los referendos». Es decir, el Tratado de Lisboa es la Constitución disfrazada y empeorada, como si el precio a pagar por la reforma europea fuese cerrar la caja de Pandora del debate público y volver no sólo al elitismo dominante en el origen del proceso de integración, sino a la diplomacia secreta del siglo XIX. 

 

¿Del siglo XIX? ¿Y por qué no del XVIII? Me viene a la mente aquella fórmula breve y pegadiza que decía: todo para el pueblo, por el pueblo pero sin el pueblo. Era el marchamo que la ilustración dejaba en las monarquías absolutas: el despotismo ilustrado. Su forma jurídica era la Carta Otorgada y un Borbón como Carlos III practicó ese paternalismo aristocrático. Precisamente en nuestra tan cacareada constitución española se puede leer en el artículo 92 de la Constitución: «Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos». Una consulta que será convocada por otro Borbón, Juan Carlos I, a propuesta del Presidente del Gobierno. Pueden pero no quieren. Aquí, daría igual.

 

Porque el Tratado de Lisboa es eso, una carta otorgada de espaldas a sus ciudadanos sobrevenidos como súbditos que incluso se equivocan al no votar lo que les conviene. Los representantes de los países inmersos en la Europa del dinero despojan de este modo al sujeto de la política, el ciudadano, de toda capacidad decisoria real convirtiéndole en objeto pasivo y paciente de la política que le ha de afectar, que es el camino con que históricamente se han empedrado todas las razones de Estado para justificar políticas de clase. 

 

La doncella Europa quedó deslumbrada por la piel alba de aquel toro manso, su noble figura, su poder engendrador, su imponente lomo. Pero lo que verdaderamente fascinó a la muchacha fueron sus cuernos de oro. A ellos se sujetó con tanta fuerza que ni el propio Zeus pudo nunca zafarse. Yerra Ovidio en su relato. Aún hoy la anciana sigue asida a dos cuernos áureos en forma de creciente lunar. Del toro nada se sabe.  

 

 

* La Directiva Bolkestein (negociada en el más absoluto de los secretos y que se empezó a conocer a través de una filtración) establecía el principio del país de origen. Con ello, las empresas en la Unión Europea tendrían que obedecer solamente a los requisitos del país donde radique su sede social. A los otros Estados en los que actúen estas empresas no se les permitirá imponer restricciones ni controles de ningún tipo. Con ello, las empresas radicarán su sede en aquellos países con menor protección social y ecológica. Con la garantía constitucional de que no se armonizarán las reglas laborales, se ejercerá una presión aún más fuerte para disminuir todavía más los ya mermados derechos laborales.



Esto no lleva a otra cosa que a anular la intervención de los poderes públicos. El objetivo no es otro que rebajar sueldos, condiciones laborales, la presión fiscal y eliminar toda la competencia nacional del sector en el que opere: la capacidad de maniobra para hacerse un hueco en el mercado de autoempleados (trabajadores autónomos) y pequeñas empresas quedará reducida a casi nada. Como se ve, no es sólo un ataque frontal a los asalariados, sino que ya se incluye en el paquete de agredidos a otras capas sociales, como los autónomos y los pequeños empresarios

 
< Anterior
Joomla template by DesignForJoomla.com
DesignForJoomla.com provides free Joomla templates, free and commercial Joomla extensions, Joomla tutorials and SEO tips for the Joomla CMS